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El Romacero

Romancero

El Romancero español es un grupo de cortos poemas narrativos de origen medieval desgajados de los cantares de gesta castellanos a partir del siglo XIV (en ese siglo los cantares de gesta entran en decadencia y, a causa de su excesiva longitud comienzan a fragmentarse) y transmitidos de forma oral hasta el siglo XX. Muchos romances provienen especialmente del XV y se conservan gracias a coleccionistas contemporáneos de estas composiciones, que compraban en las ferias en forma de pliegos sueltos y que elaboraban con ellos los llamados cancioneros de romances. Este es el llamado Romancero viejo. Pero durante ese siglo y hasta la actualidad ciertos autores (Félix Lope de Vega, Luis de Góngora, Francisco de Quevedo, Sor Juana Inés de la Cruz, Ángel de Saavedra, Miguel de Unamuno, Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca, Gerardo Diego) empezaron a imitarlos, enamorados de su particular idiosincrasia, formando un nuevo corpus de poemas al que se llamó Romancero nuevo.
Un romance consta de grupos de versos de ocho sílabas (octosílabos) en los que los pares riman en asonante. Los más antiguos pueden añadir para completar la rima la llamada -e paragógica. Los más antiguos no poseen división estrófica; los más modernos agrupan los versos de cuatro en cuatro. Todos los romances viejos son anónimos y son influidos en gran manera por la religión, la guerra y el amor.
Se diferencian de las baladas europeas en preferir el realismo a lo fantástico y en poseer un carácter dramático más marcado. Su estilo se caracteriza por ciertas repeticiones de sintagmas en función rítmica , por un uso algo libre de los tiempos verbales, por la abundancia de variantes (los textos varían y se contaminan entre sí, se "modernizan" o terminan de distinto modo a causa de su transmisión oral) y por el frecuente corte brusco al final, que en las mejores ocasiones aporta un gran misterio al poema.
Su estructura es variada: algunos cuentan una historia desde el principio hasta el final; otros son sólo la escena más dramática de una historia que consta de varios romances. Entre estos ciclos de romances destacan los consagrados a las historias del Cid y de Bernardo del Carpio.
Los temas son históricos, legendarios, novelescos, líricos... Algunos servían para publicitar las hazañas de la reconquista de Granada: son los llamados noticieros. La vitalidad del Romancero español fue enorme; no sólo perdura en la tradición popular transmitiéndose oralmente hasta la actualidad, sino que inspiró muchas comedias del teatro clásico español del Siglo de Oro y, a través de este, del europeo .La misma existencia del Romancero nuevo es prueba de ello.

Clasificación

-Históricos. Derivan de un echo histórico concreto
-Épicos o literarios. Tienen como fuente una obra literaria. Muchos se centran en los mismos personajes y sucesos que los cantares de gesta.
-Novelescos o de aventura. Se incluyen creaciones de carácter variado (romances amorosos, de aventuras, venganza, misterio, legendarios, etc.)

Jorge Manrique

JORGE MANRIQUE:

Biografía.

No hay seguridad completa sobre el lugar ni sobre la fecha de nacimiento. Por lo general, se supone que nació en Paredes de Nava (Palencia), aunque es también posible que lo hiciese en Segura de la Sierra (Jaén), cabeza de la encomienda que administraba don Rodrigo, su padre, y principal estancia de los Manrique. También se suele afirmar que nació entre la segunda mitad de 1439 y la primera de 1440.
La misma indeterminación existe en torno a su infancia, que quizá transcurrió en Segura de la Sierra, y su juventud, hasta 1465, año en que un documento le cita por vez primera. Lo que es seguro es que asumió por completo la línea de actuación política y militar de su extensa familia castellana: como sus demás parientes, fue partidario de combatir a los árabes y también participó en las intrigas y luchas en torno a la subida al trono de los Reyes Católicos.
Su padre, Rodrigo Manrique, Conde de Paredes de Nava, que era Maestre de la Orden de Santiago fue uno de los hombres más poderosos de su época y murió víctima de un cáncer que le desfiguró el rostro en 1476. Su madre murió cuando Manrique era un niño. Estudió Humanidades y las tareas propias de militar castellano. La familia de los Manrique de Lara, una de las más antiguas y nobles de España, poseía algunos de los títulos más importantes de Castilla. Jorge Manrique casó en 1470 con la hermana de sus madrasta, doña Guiomar.
A los 24 años participa en los combates del asedio del castillo de Montizón, donde ganará fama y prestigio como guerrero. Su mote era ni miento ni m'arrepiento. Permaneció un tiempo preso en Baza cuando intentaba tomar dicha ciudad, en donde murió sus hermano Rodrigo. Se enroló después con las tropas del bando de Isabel la Católica en la lucha dinástica contra Juana la Beltraneja. Dentro de la guerra civil existente en aquel momento, fue herido de muerte en 1479, probablemente hacia la primavera. Como con el nacimiento, hay distintas versiones sobre el suceso. Fue enterrado en el monasterio de Uclés, cabeza de la orden de Santiago.
Señor de Belmontejo, comendador de Montizón, Trece de Santiago, duque de Montalvo por concesión aragonesa y capitán de hombres de armas de Castilla, fue más un guerrero que escritor, pese a lo cual fue también un insigne poeta, considerado por algunos como el primero del Prerrenacimiento. El idioma español sale de la Corte y de los monasterios para encontrarse con el autor individual que, frente a un hecho trascendental de su vida, resume en una obra todo el sentir de su corta existencia.

Obra.

Su obra poética no es extensa. Se suele clasificar en tres grupos: amoroso, burlesco y doctrinal. Son, en general, obras satíricas y amorosas convencionales dentro de los cánones de la poesía cancioneril de la época, todavía bajo influencia provenzal, con un tono de galantería erótica velada por medio de finas alegorías. Sin embargo, entre toda ella, destacan de forma señera por su conjunción de tradición y originalidad las Coplas por la muerte de su padre. En ellas Jorge Manrique hace el elogio fúnebre de su padre, Don Rodrigo Manrique, mostrándolo como un modelo de heroísmo, de virtudes y de serenidad ante la muerte. El poema es uno de los clásicos de la literatura española de todos los tiempos. Esta obra esta formada por cuarenta coplas, que se pueden distinguir en tres partes:
-Coplas de la 1 a la14.
-Coplas de la 15 a la 24.
-Coplas de la 25 a la 40.
Sus recursos métricos se limitan al uso reiterado de la canción, la copla real, la copla castellana, la copla de pie quebrado, la esparza y la copla de arte menor. La rima, en ocasiones, no está muy cuidada. No abusa del cultismo y prefiere un lenguaje llano. Hay incluso vulgarismos, que dan un aire de sencillez y sobriedad, y que los hace encajar perfectamente en las técnicas retóricas y juegos de palabras típicos de los poetas cuatrocentistas.

Francisco de Quevedo

Fuego a quien tanto mar ha respetado,
y que, en desprecio de las ondas frías,
pasó abrigado en las entrañas mías,
después de haber mis ojos navegado,

merece ser al cielo trasladado,
nuevo esfuerzo del sol y de los días;
y entre las siempre amantes jerarquías,
en el pueblo de luz arder clavado.

Dividir y apartar puede el camino;
mas cualquier paso del perdido amante
es quilate al amor puro y divino.

Yo dejo la alma atrás; llevo adelante,
desierto y solo, el cuerpo peregrino,
y a mí no traigo cosa semejante.